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Foto: Diarios Históricos
Esta era la manera en que la prensa sensacionalista abordaba el caso del asesino serial Carlos Robledo Puch, el “Angel Rubio”, en 1972.
El gran escritor, cronista e hincha de San Lorenzo Osvaldo Soriano demostró que se podía hacer de otra manera en La Opinión, un diario para un público más exigente.
Según cuenta la Red Iberoamericana de Periodismo Cultural de FNPI:

“El 27 de febrero de 1972, menos de un año después de haber sido fundado, el diario La Opinión de Buenos Aires publicó la primera nota judicial de su corta historia. Su fundador, Jacobo Timerman, había decidido mantener la sangre y el delito lejos de sus páginas ‘como gesto de distinción’, pero el particular caso de Carlos Eduardo Robledo Puch lo obligó a ceder: un hombre de 20 años con pinta ángel -‘El Ángel Rubio’ lo llamaron luego, a ese jovencito que estudiaba piano y hablaba alemán e inglés- había asesinado a por lo menos once personas durante el último año. Un asesino en serie culto y bien parecido, y la historia llenaba las tapas de todos los diarios. La Opinión, a regañadientes, decidió no hacer el ridículo soslayando más el caso. Timerman llamó entonces a un periodista que a sus 29 años ‘se desperdiciaba’ en la sección de deportes y le encomendó escribir ’la mejor nota de Buenos Aires sobre el caso Robledo Puch’. Osvaldo Soriano, marplatense radicado en la capital hacía poco tiempo, y a la larga uno de los más grandes escritores argentinos de la historia, dijo ‘sí’. El que viene a continuación fue el resultado, y el adiós a la virginidad ‘roja’ de La Opinión que le abrió de par en par las páginas de su sección cultural. Como era debido”.

La crónica empieza así: “Iluminados por el soplete, Robledo y Somoza trabajan callados y serios”. 
Está en el sitio de FNPI.

Esta era la manera en que la prensa sensacionalista abordaba el caso del asesino serial Carlos Robledo Puch, el “Angel Rubio”, en 1972.

El gran escritor, cronista e hincha de San Lorenzo Osvaldo Soriano demostró que se podía hacer de otra manera en La Opinión, un diario para un público más exigente.

Según cuenta la Red Iberoamericana de Periodismo Cultural de FNPI:

“El 27 de febrero de 1972, menos de un año después de haber sido fundado, el diario La Opinión de Buenos Aires publicó la primera nota judicial de su corta historia. Su fundador, Jacobo Timerman, había decidido mantener la sangre y el delito lejos de sus páginas ‘como gesto de distinción’, pero el particular caso de Carlos Eduardo Robledo Puch lo obligó a ceder: un hombre de 20 años con pinta ángel -‘El Ángel Rubio’ lo llamaron luego, a ese jovencito que estudiaba piano y hablaba alemán e inglés- había asesinado a por lo menos once personas durante el último año. Un asesino en serie culto y bien parecido, y la historia llenaba las tapas de todos los diarios. La Opinión, a regañadientes, decidió no hacer el ridículo soslayando más el caso. Timerman llamó entonces a un periodista que a sus 29 años ‘se desperdiciaba’ en la sección de deportes y le encomendó escribir ’la mejor nota de Buenos Aires sobre el caso Robledo Puch’. Osvaldo Soriano, marplatense radicado en la capital hacía poco tiempo, y a la larga uno de los más grandes escritores argentinos de la historia, dijo ‘sí’. El que viene a continuación fue el resultado, y el adiós a la virginidad ‘roja’ de La Opinión que le abrió de par en par las páginas de su sección cultural. Como era debido”.

La crónica empieza así: “Iluminados por el soplete, Robledo y Somoza trabajan callados y serios”. 

Está en el sitio de FNPI.

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